Subidos a la curva verde

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Estamos en crisis. Bueno, ya está dicho. Ahora, vamos a por las soluciones. Soluciones para la reactivación económica, y soluciones al cambio climático.

 Las buenas noticias son que mitigar el cambio climático, y adaptarnos al mismo, genera riqueza económica a la vez que ambiental. Es por ello que la Unión Europea se ha posicionado nuevamente, tras la situación del Covid19, a favor del impulso a la economía verde y digital (Comisión Europea, 2020). Pero además, el fomento del empleo verde está fundamentado en una realidad de ejemplos concretos, empresas concretas, dando trabajo a personas concretas y compitiendo con fuerza en sus respectivos sectores productivos. 

Son numerosas las líneas de actuación que están liderando el espectro de las soluciones al cambio climático. Veamos a continuación tres de las más destacadas.

1. La energía solar descentralizada. Las empresas especializadas en instalaciones de autoconsumo energético fotovoltaico están en la clasificación de las mil compañías europeas que más rápido crecen. Porque en España tenemos mucho sol, y tenemos gran experiencia en obtener energía del mismo, debemos aprovecharlo para generar energía renovable y reducir paulatinamente nuestra dependencia del petróleo y los importantísimos costes asociados y reflejados en la balanza comercial española. La creciente reducción de costes de la tecnología y los cambios normativos han permitido que el autoconsumo esté viviendo una etapa de importantísimo crecimiento, alcanzándose en 2019 los 459 MW de nueva potencia fotovoltaica para autoconsumo, el doble de la potencia instalada en 2018 (UNEF, 2020).

2. El internet ambiental de las cosas. Existen actualmente múltiples compañías que diseñan y fabrican tecnología para conectar el mundo físico con el mundo digital mediante redes de sensores inalámbricas. Es lo que se conoce como tecnología IoT (Internet of Things). Su aplicación ambiental toma múltiples formas, tales como sistemas de monitorización de la calidad del aire o de riego inteligente. En relación a este último, recordemos que en España, el 70% del consumo de agua proviene de la agricultura (Fundación Canal-IMDEA Agua, 2017), por lo que sistemas de esta naturaleza tienen una proyección muy relevante en un entorno de temperaturas crecientes derivadas del calentamiento global.

3. La electrificación del transporte. ¿Por qué es interesante la electrificación del transporte, tanto en el transporte privado, como en el público? Por varias razones. En primer lugar, porque el transporte en España es el sector con mayor contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero (MTERD, 2019), concretamente un 27%. Es más, a medida que siga penetrando la generación eléctrica renovable en el mix eléctrico, los vehículos eléctricos irán potenciando progresivamente su capacidad de reducción de emisiones.  En segundo lugar, porque la tecnología de transporte eléctrico está abaratándose a pasos agigantados, así como sus prestaciones en términos de autonomía (Agencia Internacional de la Energía, 2019), lo que hoy ya le permite competir con sus homólogos de combustión en múltiples mercados tales como California o Noruega. Finalmente, porque el sector automoción en España emplea a un 9% de la población activa (ANFAC, 2020) y probablemente sea una gran oportunidad la actual crisis económico-sanitaria para redirigir el talento del sector al segmento de presente y futuro del transporte eléctrico.  

También es importante mencionar que todas las iniciativas anteriores están sabiendo incorporar simultáneamente 2 variables clave: la ambiental y la tecnológica. Y en el proceso, creando empleo, subidas todas ellas a la curva de la riqueza y el medio ambiente, la curva verde.

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