Mil millones y medio es el número de personas en el mundo cuyo trabajo está relacionado con el agua, pero son más si hablamos de las personas cuyo trabajo depende del agua. Piensa en un solo trabajo en el que el agua no sea necesaria. En tu sector, el del profesorado, ¿sabías que para fabricar un folio se necesitan 10 litros de agua?

Debido a la estrecha relación existente entre agua y trabajo, la ONU ha elegido como lema para celebrar el Día Mundial del Agua Agua y trabajo. Con mejor agua, mejores empleos, para evidenciar que aún millones de personas viven y trabajan en condiciones de escasez o mala calidad del agua, lo que repercute en su actividad laboral.

Ir a la fuente a por agua o al río a lavar la ropa eran actividades cotidianas hasta no hace muchos años aquí en España; sin embargo, gracias al desarrollo de varias infraestructuras, hoy en día no hace falta salir de casa para beber agua o hacer la colada. Estos son solo dos ejemplos que simbolizan lo que hemos evolucionado y ganado con respecto al uso del agua. Y todo gracias al esfuerzo de muchas personas cuyo trabajo consiste en dotar a las poblaciones de un sistema de abastecimiento y saneamiento adecuados.

Si nos preguntan por oficios relacionados con el agua, la mayoría pensaremos en fontaneros, jardineros, socorristas, pescadores, etc., pero solo los más mayores se acordarán de la figura del aguador, esa persona responsable de coger el agua de ríos o pozos, cuando no existían los grifos y las tuberías, y venderla a los ciudadanos (en Madrid, el agua corriente no llegó hasta 1858). Esta figura ya lejana para nosotros aún está de actualidad en muchos países en los que la población no dispone de sistemas de abastecimiento, y cada habitante debe conseguir su propia agua.

¿Y qué papel juega la mujer en todo esto? En aquellos lugares en los que cada familia debe conseguir su agua, son mayoritariamente las mujeres las “trabajadoras del agua”. El tiempo que emplean en conseguir agua, en muchas ocasiones no potable, les impide ir a la escuela ─en el caso de las niñas─ o realizar un trabajo remunerado que les permita mejorar su calidad de vida ─en el caso de las mujeres adultas─. En ambos casos, el acceso al mundo laboral les queda limitado. En cambio, en las pequeñas poblaciones que disponen de sencillos sistemas de agua, y por lo tanto necesitan de un grupo de personas locales que la gestione, son los hombres los que asumen los cargos de decisión, quedando la mujer relegada a estatus inferiores o ni siquiera a formar parte de ellos.

En países como el nuestro, los trabajos relacionados con el agua son muy variados: desde el ya comentado aguador del pasado hasta el actual personal de laboratorio que analiza la calidad de las aguas. La creciente demanda de trabajos asociados al agua ha ido acompañada de una amplia oferta de estudios especializados.

Actualmente, solo en la Comunidad de Madrid, el número de trabajadores implicados en el abastecimiento y saneamiento del agua, así como en la producción de energía hidroeléctrica, es de 3.300 en puestos directos y de 12.000 en indirectos.